Con el trabajo realizado durante este curso hemos conseguido responder a más objetivos de los que nos
propusimos en un principio.
Eso siempre es satisfactorio y, quizá, como pasa tantas
veces siempre que se actúa
solidariamente, evidencia que cuando
se trabaja con entusiasmo y con ganas de conseguir cambiar un poco la
realidad cruda y dura los resultados
siempre sorprenden de una forma grata y
reconfortante.
Eso es lo que queremos
expresar en esta breve reseña, porque
aparte de poder contribuir en
el comedor social “El Pan Nuestro” de nuestra localidad, que
era el objetivo principal de
nuestro proyecto, hemos contribuido con un total de 300 euros a la Asociación 100% Mamás de Tánger.
La mencionada asociación de Tánger es un colectivo ya
conocido y con la que hemos colaborado
en anteriores proyectos. Durante este año tuvimos conocimiento de que necesitaban subvencionar una prótesis
para una de las mamás. No lo dudamos,
nuestro trabajo nos había proporcionado
ingresos suficientes como para responder a las dos cosas.
Sentimos la satisfacción doble de saber que trabajamos en la
mejora de las condiciones sociales a nivel local, pero sin perder la
sensibilidad y la capacidad de respuesta en temas que nos parezcan
urgentes, se produzcan donde se
produzcan. Así debe ser, no hay límites espaciales, ni determinantes o circunstancias que limiten la
buena voluntad y las ganas de ayudar
siempre que sea posible.
Desde aquí nuestro más sincero abrazo
a las mujeres de la asociación tangerina 100% Mamás, que ayuda a mujeres solteras en peligro de exclusión social por el simple
hecho de ser madres fuera del
matrimonio, algo que es impensable en una
sociedad islámica. Con su valentía y acción diaria demuestran que la vida y su realidad no entienden de imposiciones morales y
que la dignidad humana está por encima de todo.